miércoles, 30 de mayo de 2012

Existe un límite en el que la indulgencia deja de ser virtud.


¿Qué tan dispuestos estamos a sufrir por alguien? 

¿Cuál es el límite?

La respuesta es personal e intransferible.

La egoísta sensación de merecer que surge por el hecho de dar, no es siempre egoísmo o utilitaria generosidad, sino auténtica dignidad.

Cuando damos lo mejor de nosotros mismos, cuando decidimos compartir nuestra vida en intimidad, cuando abrimos nuestro corazón de par en par y desnudamos nuestra alma hasta el último rincón, cuando perdemos toda vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión, existe merecimiento.

Por supuesto que merecemos en virtud de honesta y franca dignidad.

Que se menosprecie, ignore, olvide o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración, vileza del ser, o, en el mejor de los casos, ligereza.

Cuando amamos a alguien que, además de no correspondernos, desprecia nuestro amor, estamos en el lugar equivocado.

Definitivamente, esa persona no se hace merecedora del afecto que le prodigamos. Con una nueva conciencia la disyuntiva empieza a dejar de serlo, la cuestión empieza a hacerse clara y transparente, obvia: "si no me siento bien recibido en algún lugar, empaco y me voy."

Nadie de corazón sensato se quedaría tratando de agradar o disculpándose por no ser como les gustaría a los otros que fuera. 

R.W. Emerson lo expresó de sublime manera: “La verdad es más hermosa que el fingimiento del amor”.

En cualquier relación de pareja que tengas, no te merece quien no te ame, y menos aún, quien te lastime.

¡Haz surgir una nueva conciencia en ti! Incluso, si alguien te hiere reiteradamente sin “mala intención” – este absurdo existe - es posible que te merezca, pero en verdad no te conviene.

 Definir tus límites, basados en tu dignidad, es el mejor modo de conservar tu emoción por existir.

Así que...

Que te puedo decir. El corazón es el corazón, pero cuando ya no hay razón, cuando ya no piensas... El corazón sufre heridas incurables.

Mas aun si tu amor propio es como tu dedo meñique. Quien importa primero eres tu. No llores hasta quedar enferma.

Que te puedo decir... A veces nos fallan una y otra vez y a pesar de eso decides el mismo camino. No esperes lo que no vendrá.

Si has decidido amar, ama de verdad, pero pon primero tu amor propio. La vida que vas a llevar será la que tu elijas, si elegiste lo inestable, esa es la vida que llevarás.

Y las mentiras se hilarán una tras otra. Porque existen personas egoísta, personas que aprenderán muchas historias inventadas, y serán la víctima siempre; todo con tal de no perderte y no perder a quienes mas tu no conoces.

Habrán personas que querrán tenerlo todo y no quiere dar nada ¿En donde acabará? 


Y que hay de los corazones buenos para otros y malos para si mismos, de los que todo lo creen.

¡Tendrán que despertar! Porque el mundo no es perfecto. Solo las actitudes buenas traerán consigo lo bueno. Y si renunciar a tu amor no correspondido te duele, debes saber que esa es una actitud buena. Al final quedará la paz que tanto buscabas, y la realidad que no querías ver se descubrirá.

“El sufrimiento por lo mismo es la causa de una lección no aprendida”  y cuando se sufre se supone que se sufre para aprender a no sufrir por lo mismo otra vez.

Debemos saber que estamos bien cuando sufrimos por cosas distintas (que ya no son los mismos cada día) pero sin embargo estamos mal cuando sufrimos por lo mismo.

El error ya no es de la otra persona, sino tuyo.

Despierta y no pierdas tu tiempo, busca el amor del bueno. Pero primero búscalo en ti. 

“No podemos ser inocentes toda la vida, porque si fuéramos inocentes no tendríamos nada que enseñar”.

Con el tiempo todo lo que oigas que no sea bueno para tu corazón, será como no oír nada, solo te causará lastima, y seguirás sin detenerte.

Tu sabes quien eres, y nadie podrá convencerte de lo contrario. No tienes que luchar con nadie, ni imponer tus ideas.

El silencio oportuno y las verdades prudentes, (las actitudes buenas y justas) y tu mirar de frente harán que los equivocados se agachen o no sepan hablarte mas.

Y si no callan, sus palabras ya no serán nada para ti. Solo escucharás lo que sea bueno y positivo, y lo negativo se ira como el desecho al mar del olvido y de las lástimas.

Decide jugar si crees que te están jugando, pero ya no sufras mas, ni vivas bajo venganzas.

Tu no tienes nada que perder, pero sin embargo mucho que ganar. Si tu lo decides.